En todas las aplicaciones intento combinar dos ideas que, para mí, no tienen por qué excluirse: simplicidad y capacidad de configuración. A veces quiero abrir una app y resolver algo con dos toques; otras veces quiero controlar hasta el último detalle. Esa filosofía recorre todo el proyecto, desde la interfaz general hasta pequeñas interacciones como elegir participantes al añadir un gasto en Settlo.
El objetivo de este proyecto no es menospreciar el trabajo de quienes desarrollan las aplicaciones que ya existen. Un buen software representa meses o años de trabajo, y crear estas apps solo me ha hecho más consciente de cuántas decisiones hay detrás incluso de las funciones que parecen sencillas. Al mismo tiempo, me resulta fascinante —y un poco inquietante— ver cuánto puede hacer hoy un solo desarrollador con ayuda de la IA y lo rápido que está cambiando el propio desarrollo de software.
Agosto de 2026: Este experimento de un mes ya me ha costado bastante dinero, entre un tablet Android para hacer pruebas, un mes de suscripciones de IA, varios modelos adicionales y límites más altos en Cloudflare. Y eso ni siquiera incluye el valor de mi propio tiempo; si lo incluyera, la cuenta sería muy distinta. Por ahora veo todo el proyecto, ante todo, como una experiencia intensiva de aprendizaje sobre cómo usar la IA de forma eficaz en desarrollo de software real.